Incluso antes de nacer Galileo fue un proyecto pensado para impulsar el cambio y transformar (nos).
Con esa brújula decidimos tener el primer acercamiento cursando el Camino+B y ya nada fue igual. Sabíamos que más allá de la certificación, lo que nos iba a cambiar era el camino. 

“Sólo sé que no sé nada”

Ya lo decía Don Sócrates, el primer paso hacia la sabiduría es la conciencia de la propia ignorancia: la primera escala se trató sobre aprender.
Repensar los servicios que ofrecemos con una mirada de triple impacto, estudiar los estándares del mercado, las herramientas oficiales que podríamos extender a nuestros clientes, las normativas a nivel mundial sobre sostenibilidad digital y todo el conocimiento disponible que nos diera una base sólida para empezar a edificar.

Al mismo tiempo, invitamos a nuestros clientes históricos a ser parte de estos procesos y empezar a naturalizar la conversación de digitalización sostenible en una industria en la que casi nadie hablaba sobre esto. 

Barajar y dar de nuevo

La segunda escala se basó en replantear.
Mirar para adentro, repensar nuestra propuesta de valor, ajustar procesos y trabajar sobre nuestra web midiendo su impacto, eligiendo soluciones de infraestructura green y optimizando la huella de todos estos procesos


Esta escala nos dejó un poco de jetlag, no vamos a mentir, los cambios estructurales nunca son fáciles. Pero mientras nos preparábamos para el próximo vuelo entendimos que no sólo nos volvimos más responsables digitalmente sino también más eficientes y creativos. 

El tamaño importa

La tercera escala fue all about medir (suerte que teníamos una regla y una calculadora en el equipaje de mano).
Era el momento de cuantificar y registrar el impacto de toda nuestra actividad y proyectos (nuestros desplazamientos, la energía que usamos, los residuos, los viajes y, por supuesto, la huella digital).

 

Así creamos nuestro primer script de IA para medir automáticamente la huella de CO2 que generan acciones tan cotidianas como mandar un mail o tener una videollamada. 

Recolectamos datos, comparamos y analizamos.
Lo invisible empezó a tener forma y números. Fue una radiografía completa que nos dejó una certeza: si queríamos ser coherentes, había que actuar.
Y actuamos.

“Nadie se salva solo” 

Juan Salvo lo avisó hace décadas y, sin embargo, cada tanto cuán necesario es recordarlo.

Por la ventana seguíamos viendo paisajes increíbles pero el aterrizaje era inminente y con él, una nueva propuesta. La cuarta escala se trató de fortalecer vínculo con lxs nuevos amigxs que el camino nos había estado cruzando y complementarnos.

Nos sumamos a ATI, donde hicimos equipo con un gran grupo de empresas latinoamericanas y europeas (algunas B y otras no) con un abordaje integral honesto para hackear la comunicación con campañas de impacto sostenible y responsabilidad socioambiental.

 

Nos abrimos a alianzas con organizaciones que trabajan por la inclusión y los derechos humanos (porque la sostenibilidad también es social).

 

Compensamos nuestra huella a través de iniciativas de reforestación, convirtiendo cada proyecto en un árbol nativo plantado.

 

Creamos nuestra propia calculadora de huella digital como herramienta para nuestros clientes, y luego abrimos esta solución para que otras empresas también pudieran utilizarla.

 

Nos unimos a movimientos globales como Clean Creatives, que promueve y fomenta la publicidad creativa responsable sin lazos con los combustibles fósiles. 

 

Reforzamos nuestro compromiso en el acompañamiento a instituciones que enfrenten desigualdades, ofreciéndoles descuentos y horas pro bono para impulsar sus misiones.

Destino fijado y velocidad crucero 

Hoy, 6 años más tarde, seguimos volando con una meta clara: Normalizar los estándares de triple impacto dentro de la industria digital y acompañar a empresas que quieran aprender a implementar procesos más sustentables, adaptándolos a sus recursos y tiempos (hacer algo, por más chico que parezca, es un millón de veces más fructífero que no hacerlo).

Por eso, el viaje nunca termina.
Porque vamos a seguir aprendiendo, barajando de nuevo, midiendo, replanteando, conociendo gente del bien y viendo el fruto de tantas escalas reflejado en calidad de vida.
Para eso estamos acá.
Para eso hacemos lo que hacemos, y nos encantaría que lo hagas con nosotros.

Felices y orgullosos de, ahora sí, ser B.

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